Caracas, enero de 2026 (Prensa GMVV). El cineasta venezolano Roque Zambrano ofreció un crudo testimonio sobre los ataques aéreos que realizó Estados Unidos el pasado 3 de enero en las áreas adyacentes a la base aérea La Carlota. Calificó los hechos como un acto de “violencia cruel sin parangón”.
Zambrano describió una atmósfera de guerra marcada por un estruendo ensordecedor y la vibración constante de las estructuras habitacionales. “Empecé a sentir unos ruidos estremecedores y un temblor permanente de todo el edificio. Eran misiles”, afirmó el cineasta, quien contradijo las versiones que minimizan el ataque. “Puedo asegurar que eran aviones de combate y un montón de helicópteros. Nunca en mi vida había escuchado cosa igual”, apuntó.
Enfatizó que, más allá del miedo, su reacción fue de absoluta indignación. “Lo que me dio fue una gran cólera. Oía, casi como un canto, a mis vecinos llorar y a los niños aterrorizados despertándose con aquella barbaridad mientras veía elevarse el humo negro y caer los vidrios de las ventanas”, expuso.
Zambrano denunció que se intenta presentar la ofensiva como una “operación quirúrgica limpia”, cuando en realidad el objetivo final fue el secuestro del presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, y su esposa, la diputada de la Asamblea Nacional, Cilia Flores. “Estamos exigiendo que nos los regresen ya”, sentenció con firmeza.
Finalmente, el cineasta alertó sobre los daños invisibles pero profundos que persisten en la comunidad. Según Zambrano, el trauma acústico y psicológico ha dejado a ciudadanos con cuadros clínicos severos. “Muchos vecinos todavía sienten ese ruido”, señaló.
Agregó que una vecina tuvo que ser asistida médicamente por un estado neurológico severo. “Son daños directos a nuestra humanidad”, concluyó, recordando que, ante la trayectoria de un misil, no existen ideologías, solo víctimas.
